
Los círculos de mujeres nacen como respuesta diversas situaciones que experimentan las mujeres a lo largo de su vida y, principalmente al anhelo de encontrar un espacio seguro en el que las relaciones se establezcan desde la horizontalidad, el respeto, la escucha, la comunicación asertiva y el apoyo mutuo.
Estas agrupaciones de mujeres recuperan el espacio sagrado y ancestral de antiguas comunidades en la que sus miembros se reunían en círculo alrededor del fuego y compartían sus preocupaciones y sueños, el lugar en el que dialogaban y tomaban decisiones, un encuentro permanente en el que se tejían las relaciones y se sostenía la Vida.
«La comunidad siempre nos sostiene, siempre nos transforma».
